M

No es mía.

No es mía.

No ha sido mía

No como un objeto, sino como una realidad llena de sueños, donde la verdad tiene muchos colores.

Quizás no lo sea nunca

Pero no es posible dejar de pensar en sus piernas, en aquel lunar, en sus años marcados y las cicatrices que guarda en soledad –mientras todo ello fluye al azar.

Nunca será mía: esa es la cruel verdad.

Pero en broma le cuento esta misma verdad que no puedo callar: no dejo de pensar en los labios del pecado. Su pecado. Lo que me provocan cuando la escucho hablar en esas noches, cuando envía audios. Notas de voz que se ven afectadas por mi pobre señal: se descargan, se quiebran, se vuelven un torbellino de nervios binarios sin parar.

No es mía

No sé si lo será algún día. Pero ella no se imagina que su sonrisa es capaz de arrasar con todo lo que hay acá en mi desordenada soledad.

Tal vez por eso nunca será.

Solo una cosa sabe en realidad

Lo linda que se ve cuando me mira al hablar.

Las notas de Tachi.