No quiero ver lo que he perdido.
El polvo del camino
no deja ver el pueblo,
dónde estás la paz,
que busco después
de mi propio entierro.
He dejado en el camino
una parte de mí,
vuelvo sin alma y sin cuerpo.
El polvo del camino
No dejo ver a los amantes
que iban de romería
en esta primavera adultera,
primavera que la sangre altera ,
mientras la mía se congela,
viendo entre el polvo del camino
los besos quedaba Elena
a esa flor de eterna belleza,
entregándose a sus pétalos
de tacto delicados,
mientras yo me rompo a pedazos,
huyendo por el verde prado llorando,
buscando las calles del pueblo
para encontrar la ansiada paz
de una tarde del mes de mayo.
Empezar de nuevo olvidando
lo que Elena a provocado,
desilusión y mucho dolor ,
aceptando que no soy dueño
de Elena, ni de nada ,
solo de mi propio destino,
en esta ocasión he perdido.
J