Soy consciente de que, si nos seguimos buscando, será difícil soltarnos,
que si nos amamos, no podremos olvidarnos…
pero, ¿cómo se supone que volvamos a intentarlo?
Sí… yo quiero que seas tú,
ese chico amable y lindo que un día le pedí al cielo.
Me dolió tu pregunta,
porque no fue cualquier cosa…
me dolió porque salió de lo más profundo de ti.
Me dolió escucharte,
a través de una pantalla, decir:
“¿Quieres ser mi novia de nuevo?”
Y en ese instante sentí
cómo se abrían grietas en mi corazón,
por no saber qué responderte.
Porque la verdad estaba en la punta de mi lengua:
quería decirte que sí,
que te amo,
que quiero intentarlo otra vez…
pero me quedé en silencio.
Y es que no puedo ignorar
ese acuerdo que existe más allá de nosotros,
esa promesa que pesa incluso cuando no la vemos,
cuando alguien juró cuidarme, respetarme, amarme siempre…
y yo, en otro tiempo, también prometí no entregar mi corazón así.
Hoy sé que me equivoqué,
porque nunca imaginé llegar a amarte tanto como ahora.
Ya no estamos juntos…
pero nuestros corazones siguen entrelazados,
como si no entendieran de finales.
Y lo más doloroso de todo
es que no sé cómo separarlos.