No soy un pedazo de carne solo por ser mujer,
no soy tu antojo, tu momento, tu “déjame ver”.
No existo para que me mires sin quererme cuidar,
ni para que me uses y después me dejes de amar.
No soy un cuerpo para que juegues a poseer,
tengo alma, tengo sueños, tengo miedo también.
No me toques con mentiras, no me beses sin
verdad,
que mi corazón no es algo que se pueda reemplazar.
No soy un premio, ni un trofeo que mostrar,
soy una persona que merece lealtad.
Y si no sabes quererme como merezco yo,
no me quieras a medias, mejor no me quieras, no.
Porque ser mujer no es ser débil ni objeto,
es sentir profundo, amar completo.
Y el día que me elijan, que sea sin dudar,
no por mi cuerpo, sino por todo lo que soy en
realidad.