He vivido tantos cielos
he conocido tantas nubes
he cerrado los ojos tantas veces simulando ser un ave
he alcanzado tantos atardeceres.
A veces yo no soy un hombre,
ni siquiera un alma,
a veces sólo soy un cielo, estático, perenne, azul, infinito.
Y cuando la noche llega, y el universo se desnuda,
descubro ser sólo un vestido,
una prenda de vestir que pinta la luz del sol,
que no soy infinito.
Pero cuando soy un hombre,
y sólo camino por las calles melancólicas del pueblo,
el cielo sigue siendo una ilusión del sol,
un azul perpetuamente finito y efímero, una prenda de vestir con que se cubre al universo,
pero yo, yo no soy nadie ni nada.
Emiliano