No soy poeta, solo pienso como uno
Solo leíste palabras mal encadenadas
y me juzgaste,
lo sé...
Y buscaste humos fantasiosos,
un recuerdo fabuloso,
un arcoíris en un vaso de agua.
Pero yo no escribo sueños febriles,
sino la realidad de mi vida ardua.
Obviamente uso la coma
como a lo loco,
pero sé pausar para que pienses
mi último vocablo mal sembrado.
Puedo fallar mil veces con ceísmos,
mas triunfo con el sentimiento
más amado.
Yo no soy un poeta,
solo pienso como uno,
aunque a muchos les incomode
errarme en una zeta,
que la sintaxis no acomode;
el corazón sí lo aúno.
Hay niños, jóvenes y viejos
que, por infortunio,
solo aprendieron
la “O” por lo redondo,
pero que entonan un verso
bien alto o bien hondo.
Porque crear versos
no es algo que emane
de la gramática ni de la ortografía...
Hay tantos niños estudiando
semántica y morfología,
y eso no inspira
a escribir una lira.
Lo que quiero leer de ti
no son las reglas gramaticales;
para eso está el manual.
De ti quiero tu sentir
y escuchar la voz de tu mente,
esa que te dice: ¡escribe!,
cuando todos están ausentes.
Las reglas al escribir son importantes
porque embellecen...
Pero las palabras sinceras
y de entrañas, te enaltecen.
Si encuentras un poema mal escrito, tómalo con calma;
en el momento no leas reglas,
sino la alegría
o el auxilio
de su alma.
Tantos errores en este parapeto,
pero lo siento...
No me disculpo.
J