NUESTRO MUELLE FAVORITO
Me volví a enamorar.
En ese muelle donde el viento te pega en la cara y te recuerda que estás vivo,
aunque no quieras.
Había una luna creciente colgada,
como si estuviera esperando que alguien hiciera una estupidez.
Y la hicimos.
No nos dijimos nada profundo porque no hacía falta.
Fueron las miradas.
Esas que nos reconocen de toda la vida,
que te dicen "acá estamos de nuevo" antes de que el corazón se anime a hablar.
Solo dos personas bajo la bruma,
el agua en nuestros pies
Las fotos desprevenidas
Y después las risas, esas que brotan cuando el alma por fin descansa al lado de la persona correcta.
Fuimos cómplices.
Cómplices de un momento que no le pertenece a nadie más.
Sentir que el tiempo se detiene mientras nos volvemos a elegir bajo el mismo cielo.
Porque al final,
el amor es eso:
encontrar la paz en el abrazo de siempre,
mientras el universo se queda en un silencio profundo
Me alegro de encontrar a alguien con quien valga la pena sentarse a mirar el agua mientras la vida pasa lento
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