Nunca me voy a olvidar de aquel invierno
Nunca me voy a olvidar de aquel verano.
Aquel enero, donde las partidas del uno, charlas de cómo reconocer vinos caros y el asado de la costa terminaron en un velorio.
Te extraño, abue.
Nunca me voy a olvidar de aquel verano.
Aquel febrero, donde dejé de escuchar tus pisadas y corridas por el patio.
Lo que lloré por vos, Pepa.
Nunca me voy a olvidar de aquel otoño.
Aquel abril, donde me cayó la ficha de lo solo que estaría en un curso de nuevas caras.
Nunca tuve tanta ansiedad en mi vida.
Nunca me voy a olvidar de aquel invierno.
Aquel junio, donde me quedé atrás de mis compañeros y ellos supieron como pisarme.
Ojalá nunca nadie sienta lo que es tener un nudo en la garganta por miedo.
Nunca me voy a olvidar de aquel invierno.
Aquel julio, donde dejé de comer y empecé a autolesionarme.
Créanme, nunca odie tanto a nadie como me odiaba yo.
Nunca me voy a olvidar de aquel invierno.
Aquel agosto, donde el cumplir años se me hizo irrelevante ante el miedo de perderlos.
Perder a todo tu grupo de amigos en secundaria es igual a morir, solo que sin velorio o cadaver pudriéndose.
4 estaciones, pero el 2024 se resume en un invierno gélido.
2024, el invierno más largo de mi vida.