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Nusquam

Nusquam
Ningún lugar me pertenece,
no soy lo suficiente,
ni siquiera el cielo…
creo que no soy apto para ello.

Podría viajar a todas partes,
observar y mirar,
y viajar y viajar de jueves a martes,
y entonces algo conservar.

De pie mirando la Torre Eiffel en Francia,
o explorando las catacumbas de Priscila en Italia,
desarrollando un haiku en Japón,
porque busco un lugar al que vaya mi corazón.

Porque mi corazón divino no es mío,
es de todos;
podría pertenecer a cualquier lugar
y aun así sentir que me falta todo.

Perdida mi conciencia en la nieve de Moscú, Rusia,
estoy acompañado del sol en la Isla de Pascua, Chile,
o tal vez estoy en Seúl, Corea del Sur,
o comiendo helado con pan en Singapur.

Porque mi presencia no pertenece a ningún lado, lo sé,
dispersado por el mundo yo estaré,
porque yo no soy mío, sin placer,
no tengo un lugar al que pertenecer.

Corriendo por Santander, España,
he dejado mi presencia en Berlín, Alemania,
y mis ojos llorosos están por
Sídney, Australia,
aunque mejor quedarme disfrutando ciego en El Alto, Bolivia.

Porque yo solo me voy,
pero mi destino lo marco yo…
¿qué hago si no sé dónde voy?
Lo mejor es seguir mi corazón.

Y enterrar este mismo en la isla “Greta”, Grecia,
porque no sé cómo seguir a mi corazón y mi instinto,
y me duele tanto, me menosprecia…
con el calor encima de Egipto.

Aprendiendo un poco de Montevideo, Uruguay,
deslizándome por la nieve para encontrar mi piedad en Canadá,
y tal vez disfrutar un vori vori en Paraguay,
porque me gustaría ser de cualquier lugar.

Y haciendo de todo no me puedo adaptar,
ni en varios países voy a destacar,
porque mi destino no lo marco yo,
y no sé cuándo parar ni identificar.

Un carnaval en Brasil,
a Caracas, Venezuela, yo voy,
o tal vez a Pekín, China, voy como fusil,
porque mi presencia no es mía, no soy yo.

Y sin duda es la pregunta del millón:
me siento apresurado, como un cañón.
No es mi destino, no lo formo yo,
pero sin duda me gustaría saber a dónde voy.

Buscando lo que me falta en Vientián, Laos,
dispersado en las veinticuatro provincias del Ecuador,
me dejé mis gustos en Bulgaria, es un caos,
porque no propongo mis ideas…soy dolor

Y ni en diversos lados me encuentro,
¿soy distinto a lo que de verdad soy?
Ni en el centro del mundo quepo yo,
solo miro mi interior… dentro no estoy.

Es difícil saberlo,
porque ni en el cielo quepo yo,
y no me gusta el infierno, no…
pero, ¿a dónde me adentro?

¿A qué lugar pertenezco?
¿Estoy solo en esto?