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Ojos

Ojos

Aborrezco a mis ojos.

Miserables carceleros de luz, condenados a rozar forma; jamás esencia.

Se embriagan con un destello y lo bautizan. ¡Incrédulos!, reducen el misterio de un alma a la geometría de un rostro.

Cruel maldición depender de su arrogante ceguera.

Miran, sentencian, se equivocan, y me dejan a mí cargar con el naufragio de lo que nunca sabrán comprender.