“Ojos tristes, alma intacta”
He sido la mujer
que aprendió a sonreír
para que nadie preguntara
por que le temblaba el alma.
La de los ojos tristes,
no por falta de amor,
sino por haber amado de más
a quien no supo quedarse.
Cargué relaciones rotas
como quien carga culpas ajenas,
me volví casa de personas en ruinas
y yo…
me quedé sin techo.
Fui inestable, sí,
porque nadie me enseñó
cómo sostener
cuando todo lo que tocabase caía.
Me perdí muchas veces
Confundí intensidad con amor,
abandono con destino,
dolor con costumbre.
Hubo noches
en las que me miré al espejo
y no supe quién era,
solo supe
que estaba cansada
de sobrevivir
Pero un día
sin ruido, sin aplausos
decidí quedarme conmigo.
Aprendí a ordenar el caos,
a poner límites donde antes había miedo,
a entender que mi sensibilidad
no era un defecto,
era una herida pidiendo cuidado.
Sigo teniendo los ojos tristes,
sí…
pero ahora saben la verdad
No lloran porque estén rotos,
lloran porque han visto demasiado
y aun así
eligieron seguir creyendo
Y eso
no es debilidad
Es una forma feroz
de valentía.