||Del otro lado de la carretera|| (Melancolía)
¿En qué lado estoy yo?
Desconozco el ritmo.
Nunca se tiene perdón,
nunca se cuestiona lo dicho.
Me siento sucio
siempre que voy.
Si era tan simple,
¿por qué se siente que arde?
Solo quiero ofrecerte todo lo que quieres,
todo de mí,
lo que anhelas, lo que ves.
Solo deja de creer en la fantasía de mí.
Ellos se ven, está organizado.
Tomo su mano, son el hombre.
Son la mano, me tienen a su lado.
No siento culpa de estar desorganizado.
Es tan difícil complacerlo,
y solo busco que comprendas.
Aunque ni yo mismo me entiendo,
solo quiero estar orgulloso y no ser una venta.
Lo trato con todas mis fuerzas,
pero me cuesta consultar.
Es algo bastante simple,
y eso no debería quemar.
Pongo mi confianza sobre mis manos,
se comienzan a tensar.
Dios quiere que nos amemos,
pero a ellos les cuesta adaptar.
Me detengo del otro lado,
con mi mano en el pecho.
Nada me detiene de aprender,
nada me detiene de recitar.
Pero todos los días lo trato,
lo hago de verdad,
pero nunca aprendo,
y me tratan como enfermedad.
Nunca logro aprenderlo,
los días me pasan por la cara.
No es tan complejo,
pero me da una sensación rara.
Usaste todo de mí.
Fracasas, te cansas de ti.
Ser lo mejor nunca será hilarante
si no sabes ser importante.
Desprendo mis ojos, están en la maleta.
Del otro lado de la carretera,
ahí, por ahí estoy yo.
No puedo cruzar, lo juro por Dios.
Piernas contorsionadas si cruzo, muero.
¿Vale la pena volver a casa?
¿Quién estará en casa?
Las lágrimas se desplazan de mi cara al cerebro.
Otro lado, otro lado, la esperanza.
Un fruto, la salvación.
Si cruzo, advertencia, me contorsionarán sin pudor,
y eso queda sin color.
Me arriesgo a cruzar por terracota.
No diría que la noche es hermosa.
El pasto cubre la acera,
cadáveres que antes disfrutaban sin pena.
Sigo en movimiento,
me rompo, soy débil, un papel.
Y me cubren todos los días, me maté,
pero ser una transición no es el momento.
Mientras me dirijo, solo canta.
Su apariencia me perturba.
No puedo distinguir si es una rumba.
Me fijé en él, de ahí solo llantas.
No se distingue, no hay bien ni mal.
No quiero estar aquí...
La insuficiencia podría ser amor,
amor que cuesta exhibir.
Siempre lo trato con todos mis deseos,
pero nunca aprendo.
Era tan simple,
y fue por eso que provoqué mi propio incendio.
Lo trato con todo lo que tengo.
¿Realmente solo se trata de lo que aprendo?
Una sola cosa, demasiado simple,
pero lo que decido solo arde.