||Todos vamos a morir a las 11|| (Melancolía)
(La muerte da igual
La muerte da igual
La muerte da igual
La muerte da igual)
Me quedo en silencio por solo un rato,
veo en la sala a todos mis hermanos,
aglomerados y casi no entramos.
No tiene sentido llorar en vano.
La muerte da igual,
toda la vida es igual,
la muerte es temporal
y todo ya da igual.
En la cocina, animales amontonados,
desorden en las madrigueras.
Fueron hechas con las manos
y tal vez se caigan en las próximas primaveras.
Sufrimos una melancolía absoluta,
no iguala al daño que refuta.
Constitución destruida por asociaciones corruptas,
el consejo no sabe si tomar en cuenta disputas.
Las calles están contaminadas,
miras las tiendas y la miseria prospera.
Mira la justicia, cuelga de una delgada cuerda,
y la prudencia está incinerada.
No va a haber quien nos salve,
todos seremos lo mismo en el día final.
Ya no hay tiempo, demasiado tarde,
y tanto a ti como a mí nos van a juzgar.
De noche la anormalidad,
de día la mediocridad.
Ríete de tus días,
y yo me río de las experiencias mías.
Crecemos y el descaro se aprende,
un fuerte fuego discerniente
nos amenaza y corremos.
No hay tiempo para contratiempos.
Todos vamos a morir hoy,
todo va a desaparecer hoy,
la muerte viene hoy,
y morir o matar es la decisión.
Vivimos en un mundo caótico,
ya no hay amor, ni siquiera propio.
La muerte me besa en la mejilla,
de esa manera expresa el amor que me carga encima.
Estupefacientes decoran mis venas,
ya no existe la cena.
Cuerpos muertos marchitos en gangrena,
esperanza que ahora está muerta.
Drogas es lo que alimenta a la civilización,
un trueno que matará a más de un millón.
No hay salvación,
canibalismo, el hambre que sirven en el comedor.
Gran vista a mi derecha,
un cartel caído en la hacienda.
Personas llorando por su gente muerta,
y la tierra solo se seca.
Y ellos te van a visitar en la noche,
te destrozarán como pandilleros a un coche.
Cuídate de mí,
o por lo menos de ti.
Cada civilización afrontará las consecuencias,
y cuando todo colapsa,
¿qué encontrarás?
Despierta y afronta la realidad.
Hay belleza pintada de basura
y desesperación filtrándose en la esperanza.
La muerte es la esperanza que se conmuta,
y al menos querámonos, no más matanza.
Días soleados adoctrinan la felicidad,
pero ya no hay más humildad.
Desesperación, ¿a dónde vas?
La paranoia se esparce, es un gas.
Mejores días vendrán,
eso me gustaría pensar,
aunque me cuesta admitir, por más pesado,
que días mejores nunca nos llegaron.
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