Otro capítulo más
Esta mañana al despertar,
una alegría me vino a encontrar,
mi hermanito estaba a mi lado,
un momento simple, pero apreciado.
Hace tiempo que no compartimos igual,
porque la distancia se volvió habitual,
pero por unas horas el tiempo volvió,
y el cariño de siempre nos reunió.
Luego el día quiso continuar,
y al trabajo tuve que marchar,
cumplí mis tareas como suele pasar,
sin saber qué historia iba a llegar.
Mi hermana apareció al desayunar,
con una noticia difícil de contar,
traía el cansancio en la mirada también,
y una tristeza que no podía esconder.
La noche anterior la hizo sufrir,
al descubrir algo duro de admitir,
palabras que llegaron por casualidad,
dejando heridas y desilusión detrás.
Entre conversaciones y preocupación,
escuché en silencio su confesión,
porque a veces no existe solución,
solo brindar compañía y atención.
Me invitó a olvidar la pena en un bar,
pero yo elegí de otra forma acompañar,
cada quien enfrenta el dolor a su manera,
y yo prefiero la calma sincera.
Ahora la noche vuelve a caer,
y estas líneas me ayudan a comprender,
que la vida escribe sin avisar,
capítulos que no podemos borrar.
Mañana quizás todo se verá mejor,
con menos tristeza y menos dolor,
y así termina, bajo la luna y el cielo estrellado,
otro capítulo más de lo que he vivido y amado.