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¿Palabras?

¿Palabras?
¿Palabras?

Aquí estoy,
del lado de los que aún creen
que hablar sirve.

Que decir lo que duele
puede arreglar lo que rompe.

Te explico una vez,
dos,
las que hagan falta,
qué me pasa,
dónde me pesa,
qué se quiebra por dentro.

Y del otro lado
encuentro silencio,
una risa pequeña,
la indiferencia puesta
justo donde más arde.

¿Palabras?

¿Para qué?
si solo reaccionas
cuando mis actos gritan
lo que mi voz ya había dicho.

Me canso.
Me derrito.
Y abrirme contigo
empieza a sentirse
como un arma que me apunta.

Dices que te gusta cómo soy,
que valoras lo que hago,
pero tus gestos eligen
cuándo esas frases importan.

Explícame qué soy para ti,
porque estoy,
pero a veces parezco
el espacio vacío
entre lo real
y lo que fingimos.

Y cuando tus palabras me cambian,
me duele entender
que sigo siendo el iluso
que permanece,
pero solo existe
cuando hace falta.