I

Partir.

Partir.
Se cierran maletas,
pero nunca se cierran abrazos;
se guardan miradas
entre las costuras del recuerdo.

Quien parte, lleva un vacío
hecho de risas y nombres,
pero también una promesa
de caminos aún no escritos.

El adiós duele como invierno,
pero detrás de la distancia
brotan primaveras de esperanza,
raíces nuevas en tierras lejanas.

Porque dejar atrás no es olvidar:
es sembrar en dos mundos,
ser puente entre lo vivido
y lo que está por nacer.

Y aunque el futuro aún sea incierto,
el amor que se deja atrás
se convierte en faro silencioso
que guía cada paso adelante.