A

Paz

Paz

Necesito —digo en silencio—

la paz que prometen los finales,

ese sosiego que se esconde

detrás del ruido del mundo,

detrás de los nombres que ya no responden

cuando los llamo desde la herida.

Quisiera borrarte,

como quien borra una palabra mal escrita,

pero estás tatuada en mi sombra,

en el temblor de mis noches,

en el eco triste de mi propia existencia.

La vida…

la vida pierde su forma

cuando lo que amaba se convierte en ausencia,

cuando el corazón sigue abrazando

lo que el tiempo ya enterró.

Y sin embargo —en medio de este dolor tan hondo—

comprendo algo que duele todavía más:

que no es la muerte lo que busco,

sino descansar de este recuerdo

que insiste en vivir donde yo me desgasto.

Soy un cuerpo tratando de olvidar,

un alma que camina con los pies rotos,

un ser que mira al vacío

preguntándose si algún día

volverá a sentir que existe.