Pirata del Caribe
Presta atención, Cristóbal,
italiano esclavo de España.
A tanta puericia engaña
sobre ti los libros de historia.
No se puede descubrir
lo que ya está descubierto;
han logrado con acierto
las verdades encubrir.
Primer pirata del Caribe,
junto a una cruz nos invadiste
para lambucear las perlas doradas
que mi casta ya no exhibe
y que, a cambio, tú le diste
un pote de margarina
junto a ropas holgadas
para que pidiera en la avenida
la pobreza que nunca tuvo.
Éramos ricos sin pompa
hasta que trajiste espejos
y gente preñadora,
antes que las tres carabelas
cargadas se vieran de lejos.
Solo resta una raza mezclada
con blanco y con negro.
Un blanco lleva un negro
bailando tambor en las venas,
un indio atravesado en el apellido
y sotanas manchadas de sangre,
más algún oro y plata
en el suelo escondido.
Hoy ningún indígena siquiera
lleva la patente de algún remedio
a base de sus plantas.
Hoy el indígena
es un estorbo en el medio
para las inmobiliarias
y una plaga para el alcalde.
Él solo es un recuerdo precolonial
que al colegio llegó tarde.
Pero aquí estoy yo...
aún vivo, chaima invicto,
explicando el significado
de mi apellido (Caripe)
entre la maraña de mulatos,
mestizos y zambos de América.