Poema para Jesús.
Déjame amarte, como cada gota de lluvia que cae y me ayuda a calmar mis pensamientos desastrosos.
Permíteme amarte, porque tú me has amado primero.
Déjame demostrarte mi amor, porque tú me has enseñado a amar.
Enséñame a amarte con cada paso que doy.
¿Dónde más podrá descansar mi alma sino en tus brazos?
Enséñame a amarte, con hechos para que nunca dudes de mi amor.
Enséñame a decirte “te amo” siendo obediente a ti.
Te amo, y ese amor es mi gratitud hacia tu bondad, oh amado de mi alma.
Tú me has enseñado a amar, y mi corazón lo ha sabido agradecer.
Te amaré por siempre, porque tu amor por mí no lo ahogarán los ríos, ni el fuego lo quemará.