Si yo fuera suspiro,
y tú el aire que respiro,
cada vez que te pienso,
mi alma vuelve a latir contigo.
Si yo fuera palabra,
y tú mi inspiración,
con cada letra que escribo
te nombro en mi corazón.
Te quiero sin medida,
te quiero de verdad.
Te quiero para mi cielo,
y para mi eternidad.
El día que te miré,
se detuvo lo que era.
Y desde ese instante tuyo,
mi alma entera te espera.
Tus ojos… ay, tus ojos,
profundos y brillantes,
uno guarda mis secretos
y el otro roba instantes.
Instantes donde te miro
y olvido lo demás,
porque en tu mirada dulce
yo siempre quiero estar.