¿Por qué me esmero tanto en hacerte sonreír?
Quizá porque tú te esfuerzas tanto en hacerme tan feliz,
o tal vez porque escuchar tu risa contagiante lo es todo para mí.
Aunque tenga un mal día,
siempre lo mejoras con tu energía,
y tu simple compañía
me basta para toda una vida.
Estar contigo lo hace todo tan distinto,
tus risas, tus sonrisas…
que actúes tan real es especial,
y tu alegría me contagia sin igual.
Cuando estoy contigo,
el tiempo vuela,
pero el ruido de nuestra risa
queda estático en la brisa;
y aunque siempre quiero más tiempo contigo,
el reloj gira porque el tiempo no espera,
así que mientras pueda,
te haré reír sin espera.
El simple hecho de estar a tu lado
y mirar tus ojos tan iluminados
me hace querer hacer tonterías
solo para sacarte otra risa.
Y lo mejor siempre cuando estoy contigo
es sentir que no finges estando conmigo.
El que confíes en mí tanto
como para sacar ese encanto
hace increíble este suceso
sin que se vaya el momento.
Yo deseo con mi corazón,
mi alma, mi ser y mi razón,
hacerte feliz aunque no me encuentre en mis mejores días,
ya que tú contagias de alegría mi vida
y quiero regalarte mi felicidad en el día a día.
No necesito nada más para sonreír
que tu imaginación que me hace reír,
así que te elogio cuando no sé qué decir
solo para hacerte feliz.
Y aunque podría darte más razones,
no quiero alargar tanto esto,
y prefiero demostrarlo en acciones
o elogiarte con un gesto honesto.
Al final no me puedes juzgar,
pues una sonrisa te saco al final,
y mi motivo es hacerte feliz sin parar,
y mira que al final lo consigo sin más
así que solo me queda preguntar
¿Por qué me haces feliz sin dudar?