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"Ramas prestadas"

"Ramas prestadas"

No confíes en las ramas. Confía en tus alas.

La familia se marchita, la pareja se cansa, los amigos se desvanecen. No es crueldad: es ley de vida. Y tú, ahí, colgado de ramas ajenas, creyendo que el amor es seguridad, que el apoyo es permanencia, que alguien siempre estará para sostenerte.

Error.

La única rama que no se rompe es la que creces tú mismo desde dentro. El resto son préstamos con vencimiento incierto. Úsalas, disfrútalas, pero nunca olvides que volar es tu responsabilidad exclusiva.

Las alas no piden permiso. No necesitan aval. No firman contratos de dependencia.

Volar duele. Caer, más. Pero quedarte en una rama ajena toda la vida, fingiendo que es hogar, es la única muerte que no se recupera.