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Recital del chico olvidado

Recital del chico olvidado
Basura de luces en mis ojos,
mi cuna es cualquier lugar.
Solo tengo antojos
de algo dulce probar.

Viene...

¿Qué sentido tiene jugar
si del salto no nace una risa?
Una vida cada vez más triza
me ha enseñado a hurgar.

¡Viene!...

Duermo siempre libre
en telas de cartón,
espero que calibre
las pieles y el tendón.

La yema ensalivada
borrando el sucio del talón,
apagándome los sueños
y bajando el telón...

Llegó.

¿Quién será mi dueño que se olvidó de mí?

Pero paro y pienso para preparar
mi mente al miedo.
Quiero que mi casa quede
donde nada me depreda.

Mi boca es tan perfecta
para llamar a mamá.

Mi cuerpo es tan perfecto
para abrazar a papá.

Las cuadradas uñas
de los pulgares de mis pies
poco a poco se acuñan
al suelo que abracé.

La pega de zapato
auxilia mi martirio,
iza mi bandera
de color porfirio.

Luciérnagas se persiguen
y mis ojos las devoran,
mientras escucho
que en una iglesia oran
y no por mí.

Todo es viscoso
y pegajoso...

Ven a buscarme,
que el cartón está mojado.
Alguien que me alce,
¿por qué estoy dejado?

No quiero más pegamento,
porque de la vida
me ha despegado.

Quiero una casa,

un juguete,

una escuela

y una abuela.