I

Reconocimiento

Reconocimiento
Si la vida me robara los ojos,
si el tacto se disolviera en la niebla
y mi voz fuera solo un eco
perdido en la garganta del mundo,
igual sabría que estás ahí.

Te reconocerían mis sombras,
el hueco que dejaste en mi piel,
las palabras que todavía duermen
en la comisura de tu ausencia.

Si la vida me robara los sentidos,
sería el alma quien te miraría,
quien temblaría al roce de tu paso
y, en silencio, te llamaría por tu nombre.