Recuerdo
Recuerdo el beso que, con lágrimas, te di,
el abrazo que con dolor sentí,
los ojos llenos de lágrimas con los que te vi
y las palabras que te dije: “volveré”.
Volveré, sí… pero no a tus brazos,
tal vez al lugar donde estarás tú,
pero no al sitio donde pertenecía yo:
tu corazón.
No fue solo una despedida,
fue una siembra de dolor.
Me duele pensar que por mí estás llorando,
que rompí la ilusión que teníamos.
Tal vez pueda verte,
pero no abrazarte, ni besarte, ni decirte
que volví…
porque sería mentira decir
que regresaría a tus brazos.