J

Recuerdos y olvidos

Recuerdos y olvidos
¡Bienvenidos!
¡Sean todos bienvenidos!
Estoy agradecido
porque todos han venido
al lugar donde recuerdo,
donde retengo
y también donde olvido.

Adelante,
empieza el recorrido.
Entren sin zapatos
porque el piso está pulido,
aunque no todo...
Porque no puedo con todo.

Al andar,
por favor, no se confundan;
a veces los espacios
de palabras se inundan,
están en mi cerebro,
tú estás aquí
y estoy que lo celebro.

A la izquierda,
como ven por aquel lado,
se encuentra el almacén
de recuerdos congelados.
Muchos de ustedes están allí,
obvio que yo estoy allí.

Voy a pedir
que pisen con cuidado;
debajo de sus pies
hay nervios conectados
con el corazón,
les pido precaución.

Justo por encima de ustedes
se tejen las redes;
neurona con neurona se tejen,
transfiriendo:
las imágenes que veo
en mi mundo exterior
hacia mi mundo interior.
Tengo dos mundos...

Tengo un mundo que lo vivo contigo,
tengo otro mundo que lo vivo conmigo,
en mi soledad...
lo vivo con mi realidad.

Sigamos.
Miren a su derecha;
al pasar la cisura,
después de la brecha,
es la sala de estudio.
No hagan bulla,
hay neuronas que estudian:

Todo lo que veo,
todo lo que leo,
todo lo que creo,
toda la experiencia
de mi existencia
y todas mis resiliencias.

Como observan,
alrededor hay ventanas,
ventanas abiertas al olvido;
algunas cerradas están
porque hay recuerdos
que nunca se van.

Y los clasifico,
separo los recuerdos malditos
de aquellos momentos benditos,
y los congelo,
los llevo al almacén
y los sello con hielo.

Ahora bajen,
desciendan conmigo;
en este lugar
está un escondrijo.
Hay cosas guardadas,
son secretos
que están escondidos.

¡No enciendan la luz,
por favor!,
porque me daría
muchísimo pavor.
Sería contraproducente;
solo Dios sabe
lo que escondo en mi mente.

Salgamos.
Si aproximan sus vistas,
notarán
que hay dendritas marchitas,
como chamuscadas por el sol;
casi ya no tienen ni color.

Pasa que, de joven,
algunas lembranzas malditas
quise limpiarlas con alcohol.
Y me arrepiento;
por eso, a veces,
se me olvida tu nombre,
guardo cosas
y no me acuerdo en dónde.

No se asusten,
aquello que va caminando
es mi mascota,
es mi perro Brando.
Aunque murió,
lo sigo cuidando;
en mi mente
aún sigue ladrando.

Si estoy contento,
corre mi perro Brando.
Si el peligro acecha,
ladra mi perro Brando.
Si estoy muy triste,
gime mi perro Brando...
Si estoy ausente,
llora mi perro Brando.

Hasta aquí...
Hasta aquí el recorrido.
Me siento complacido
porque todos han venido
al lugar donde recuerdo,
donde retengo
y también donde olvido.

Lo único que me entristece
es que no veo
que a alguien le interese
mis recuerdos congelados;
lo sé...
porque nadie ha preguntado.

Si a alguien le interesa,
puede venir mañana,
después de las tres,
y nos tomamos un té
en el almacén.

Los acompaño hasta la puerta;
pueden abrir,
yo creo que está abierta...

—¡Adiós!
—¡Adiós!
____________________________
—¡Ven, ven!
¡Brando, ven!
¡Corre, corre!...

(Brando no es metafórico.Fue mi perro fiel hasta su prematura muerte)
Recuerdos y olvidos