Reencuentro
Lumina eterna,
que eluden mis exiguos ojos,
cual oasis difuso en el danzante fulgor del cénit,
te anhelo
en insaciable sed,
en fatigante búsqueda,
y transito este inexorable advenimiento,
desarmando las densas capas de arena
que resguardaron mis incipientes pasos.
Entre tanto,
la soltura impregna al porte resoluto
que agita mi corazón,
y guía resiliente al sendero
que implica
descubrirse a sí mismo.
H
Reencuentro