Soltar para volver a encontrar: reflexiones de un amor que no acabó.
Existen amores que no funcionan la primera vez, pero eso no significa que el destino en sus vidas no les llegue a juntar otra vez. Porque a veces en esta vida, por obra de la desgracia, no es suficiente el querer; el amor no siempre lo puede todo. Los caminos se pueden encontrar, se pueden cruzar y también se pueden separar, y por más esfuerzo que exista, no se logra encajar.
A veces amar también tiene otro sentido, otra forma, otro significado: soltar. Y eso es doloroso. Es un proceso lento, agobiante y consigo trae silencio y mucha soledad. Pero el camino que hay que volver a andar está ahí; hay que retomarlo cuando empieza un mes nuevo, una vida nueva que tiene que continuar – otras cosas, otras horas, otro tiempo, otras personas. Aunque uno crea que lo que siempre buscó y creyó que tenía iba a permanecer así siempre, esta vida ignora por completo nuestros planes, lo que queremos, incluso lo que a veces creemos.
El reloj del tiempo es cruel. Es villano y héroe porque te sana, te cura, pero te quita el doble. A su vez, te enseña otras cosas, otros planes, nuevas estrategias. Y cuando menos lo esperas, te vuelves a encontrar en ese camino que te es tan familiar, porque el amor nunca desaparece por completo: solo se reduce, se hace bolita, se cura, se prepara y madura, esperando el momento para que veas todo lo que has pasado y vivido. Pues tenías que vivirlo de cierta manera, y te miras a ti mismo dándote cuenta de quién eres realmente.
El destino y sus bromas, con su gran sentido del humor, te tiene de nuevo ahí, de pie de frente y con la nariz roja de nuevo. Y es ahí donde todo toma sentido, porque a veces parece que todo está perdido, pero la vida te demuestra que lo que es para ti siempre regresará, pues sabrá encontrar el camino hacia ti.
Reflexión inspirada en una reseña de la serie tan icónica como How I Met Your Mother!
Las notas de Tachi