“Respeto tu decisión”
Dije “respeto tu decisión”
con una calma que no era mía,
como si la madurez
pudiera anestesiar lo que dolía.
Asentí despacio,
dejando que tu adiós pasara
sin tropezar con mis ganas
de hacerte quedarte a la fuerza.
Pero por dentro
se me amontonaban los quédate,
chiquitos, temblando,
golpeando el pecho
como lluvia que nadie ve.
Porque amar también fue eso:
quitar mis manos de tu camino,
aunque todo en mí
solo supiera
caminar contigo.
J