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Rostro que no ve

Rostro que no ve
Habitas bajo la sombra de tu rostro, incapaz de escapar de tu propio mundo.

Encerrado en la jaula de tu lloro, despreciado por la cuna de tu odio.

Escondido de la risa de tu enojo, mientras pedías a gritos un nuevo rostro.

Me percibí como la cobardía, como aquel que no tiene en dónde buscarse, y vive apartado de su propio deseo de ser feliz.