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​Si la vida me diera un segundo, un instante, te diría que te extraño, que te…

​Si la vida me diera un segundo, un instante,
te diría que te extraño, que te perdono las deudas,
que sé que algún día nos vamos a volver a encontrar.
Esperame allá arriba, no me prepares nada especial,
solo la pava lista y el agua casi hervida,
un mate amargo, de esos mal cebados,
para contarte lo que pasó en estos veinte años de vida.
​Veinte años sin vos, o quizás mirándome desde algún lado.
Supongo que sabés que ya tengo cuatro hijos,
que encontré a la mujer de mi vida y que estoy construyendo mi casa.
Cómo quisiera que estuvieras acá, al lado mío,
ayudándome con los ladrillos, viendo cómo el tiempo pasa.
​A veces me va bien, a veces mal, y me vuelve a ir bien,
pero sigo peleando, viejo, sigo de pie también.
Tus hijos, mis hermanos, ya tienen su propia familia.
La del medio tiene tres nenas hermosas,
salió fuerte, con tu mismo carácter, a veces insoportable,
pero es tu sangre la que en ella reposa.
​El que le sigue tuvo una hija, pero ya sabés cómo es,
el más rebelde de todos, el que camina al revés.
Los caminos de la vida juegan malas pasadas,
y hoy está intentando reconstruirse
​A la más chica hace veinte años que no la veo,
no sé de su vida, ni dónde vive, ni en qué cree.
Desde que te fuiste perdimos el contacto,
quizás un día la busque para decirle quién fuiste
​Quiero que sepas que te tengo presente, siempre.
Fuiste malo, fuiste bueno, pero a nosotros nunca nos faltó nada.
Y eso te lo agradezco.
Un abrazo grande al cielo, mandale saludos a la abuela.
Algún día voy a ir a abrazarlos, falta... pero esperame,
que la vida vuela.