Confía en la guitarra,
ella te dirá lo mucho que te extraño.
Y el violín, con sus suaves notas,
te dirá cuánto te amo.
No soy cantante,
pero te dedicaría cientos de escritos musicales;
cada acorde, un suspiro,
cada silencio, un latido.
No soy músico y lo admito,
pero he creado melodías con tus latidos.
Aunque mi voz no sea perfecta,
mis notas viajan sin rumbo fijo.
No busco una canción perfecta,
solo quiero tus besos finos, llenos de sinceridad.
Cada nota desafinada es mi honestidad,
cada acorde roto, mi forma de amar.
Y aunque nunca sea canción de radio,
ni alguien la llegue a escuchar,
si tú la sientes conmigo…
ya no hace falta nada más.