*Sin titulo*
La Oscuridad golpea la puerta una vez más.
Es Miedo quien le abre,
esperando que sea Amor disfrazado de sorpresa.
La Oscuridad vuelve a entrar,
pero no se lleva a Miedo:
se lleva a la Valentía que le hace frente.
Esta mañana la Oscuridad golpeó la puerta;
Miedo la dejó entrar pensando que sería Amor.
Era Oscuridad.
Se llevó de la mano a la Curiosidad que quería ver a dónde iba,
y dejó a Miedo atrás.
La puerta volvió a sonar esa noche y Miedo no quiso quedarse solo;
entonces no abrió.
Era Amor, y aunque dijo levemente: “soy Amor”,
Miedo no quiso abrir.
En ese momento apareció Esperanza y abrió la puerta.
Amor venía junto con Valentía.
Y aunque Miedo siempre estuvo ahí,
Valentía y Esperanza le dieron fuerza a Amor.
Miedo nunca se fue. La Oscuridad volvió muchas veces,
pero jamás pudo llevarse a Amor,
porque aunque Miedo seguía dudante,
Valentía y Esperanza nunca se rindieron.
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