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Sobre el amor, una opción.

Sobre el amor, una opción.
Están pasando por el canal del tiempo aquel programa de comedia que habla sobre los días aquellos. Me estoy dando cuenta de que la compañía que adopté, aparte de ser invisible y tomar forma de dama, le he llamado por nombre Soledad Impertinente, pues le agrada mucho seguir la sombra de mi pasos y ahora no quiere irse más, porque se ha empeñado por mí. En mis sueños me recuerda que ya no hay necesidad de pretender ni procurar esos amores que inician el incendio en la sala, quemando la cocina, pero a la semana o un par de días se apagan y se van.

Y eso que a mí me gusta cocinar, pero a fuego muy lento. Además, como que estoy entendiendo la ternura del amor y que este no se encuentra en un bar de la esquina o como en las telenovelas en las que creía mamá; en realidad se tiene que construir como una casa, ladrillo por ladrillo, con grava y el peso de su paciencia, cuidando de la arena y su calidad fina, procurando cada metro, cada centímetro.

Ya no quiero andar buscando las manecillas del tiempo en mis bolsillos rotos y pretender ceder todo ese tiempo absoluto a personas que son muy buenas jugando, ganando y haciendo trampa, pero no tienen idea de lo que quieren, ni tampoco tienen el valor, el jodido valor para decírtelo de frente.

Estoy aprendiendo eso: a dejar de sentirme menos miserable cada día. Pero aún sigo durmiendo de día y soñando de noche, grabando en mis notas una opción, una buena opción, pero la madrugada es celosa y me abraza con su oscura inmensidad, me tapa los ojos.

En doce meses aprendí a no temerle a la soledad, y dejar que se instale como un roomie, ya no la esquivo ni la evito, porque huir cansa terminando hecho mierda por los amores de rato, baratos, incendiados y de un momento.

Anteayer me levanté con la idea absurda de quererme un poco primero antes de que alguien más se atreva.

Tantos años tratando de convencer a las personas... De que si no he sido lo que esperan o de ¿por qué se fueron? ¿O se fueron por lo que soy, o por lo que nunca fui?

El intento de cambiar lo que no es para uno lo tuve que dejar ir, porque me dejaron ir fácilmente. Pues creo que a nadie se le ocurre o quiere quedarse en un lugar donde exista un bello jardín pero sin la mínima intención de regarlo.

Hoy nos gusta estar solos, lo hemos notado desde esos días donde no podía dormir y mis ojeras eran mi máscara.

Pero hoy me compré un ramo de flores, también me dediqué una balada de "Estelares - El corazón sobre todo".

Pues ando buscando un poco de arrogancia en las faltan de ortografía de mis versos, y voluntad para las pasos de mis pies, porque he sentido que al buscar mucho y no encontrar nada, es mejor que aceptar poco y creer que no pasará nada.

Ahora me perfumo con lo que es debido, hablo más con la gente y mis sueños parecen una caravana alucinada que me viene a saludar sin miedos, y esta vez parece verdad.

Las notas de Tachi