"Sobrevivir también cuenta"
Esta noche no escribo por escribir,
escribo para comprobar
que sigo aquí,
que otro día no me rompió del todo.
Últimamente
no logro agarrarle el ritmo a la vida,
y lo sé—
mi debilidad tiene nombre,
y pesa:
irresponsabilidad.
No hace falta que me lo repitan,
yo ya me escucho suficiente.
Camino por la ciudad
y todo parece tan natural,
la gente fluye
como si nadie se estuviera cayendo por dentro.
Llego al trabajo,
saludos amables,
miradas que no siempre lo son.
Entiendo:
no vine a gustarle a todos.
Ordeno papeles,
atiendo llamadas,
cumplo.
Hago lo que tengo que hacer
aunque por dentro vaya a destiempo.
Después del almuerzo
me doy un espacio para estudiar,
y por un momento
todo parece ir bien.
La tarde cae despacio,
compro hojas para imprimir un libro,
me mantengo ocupada,
concentrada,
como si así pudiera sostenerme.
Llegan visitas,
risas que sí son reales,
y por un instante
me siento mejor.
Pero la noche también llega.
Y con ella,
un tono molesto,
una firma obligatoria,
un silencio que me trago
porque no siempre vale la pena responder.
Salgo.
Regreso a casa.
Y aunque el día no fue perfecto,
aunque sigo sin entender del todo mi vida,
hay algo que no puedo negar:
hoy también sobreviví.
Y por ahora,
eso
es suficiente.
N