Sonrío sin parar, intento hacer reír, pero al final es una máscara que uso para fingir.
Cuando estoy sola solo quiero llorar, y me pregunto en silencio si alguien me podrá consolar.
Cuando alguien llega siento que es pasajero, y si una amistad me escucha me invade el miedo primero:
¿Le molestarán mis desahogos?
¿Querrá después alejarse?
¿Seré una carga más difícil de soportarse?
Tengo miedo de que me abandonen, tengo miedo de que les moleste, y al final siempre termino en la misma soledad de siempre.
Deseo hablar con alguien, deseo poder abrazar, que me digan “todo estará bien” y me ayuden a respirar.
Deseo confiar en mí, dejar de querer morir para escapar de este sentimiento que no me deja vivir.
Algunos se preocupan por mí, lo sé, lo puedo notar, pero mi mente insiste en dudar y dudar.
Me llamo cobarde por no hacerlo, y luego me juzgo por pensar, vivo en esa guerra interna que no puedo apagar.
Me da miedo la sociedad, me da miedo que me juzguen, me da miedo que me odien, me da miedo que me excluyan.
Me da miedo molestar…
y al final, lo que más me asusta
es quedarme en soledad.