Soy de acero.
Mira el reloj, nena,
el segundero tiene más dignidad que nosotros dos juntos.
Olvida los favores,
las flores que se pudrieron en el jarrón
y esa estupida costumbre de creer que me debes algo.
Si vas a marcharte, hazlo como un incendio,
rapido y sin miramientos.
Se te hace tarde para ser alguien que yo no soy.
¿Humillarme?,
He dormido en bancos de parque y he desayunado migajas,
tú no tienes el calibre para doblar este acero.
Soy una maldita viga de construcción en este mundo de hierro.
No te creas el centro del colapso.
Hay un millón de luces ahí afuera,
mujeres que brillan como letreros de neón de un bar abierto las 24 horas.
Ellas quieren resplandecer,
y a veces, si el alcohol es suficiente,
me prestan un poco de su fuego para que también me queme.
Cierra la puerta al salir,
Sin portazos.
Hacen demasiado ruido y solo tolero el sonido de cuando se van tus pasos...
M