Su sillón en mi sala.
Creo que nunca te hablé
de la falta que hiciste en mi casa,
ni de cómo mi vida se volvió tan escasa.
Mi familia siempre te extrañó
al igual que yo,
y a pesar del paso de los años
nada mejoró.
Se preguntaron
qué había pasado con lo nuestro,
y cuestionaron cada detalle
de aquel siniestro.
Te extrañaron en los días importantes;
los eventos dejaron de ser lo de antes.
Te extrañaron en las cenas familiares
y mis cumpleaños se pintaron miserables.
Mamá intentó arropar
el frío de mi corazón
pero ni su abrazo
me regresó la razón.
Después de nuestra ruptura,
la nostalgia me hizo caer
en una inmensa locura.
Y aunque ignoraron mi llanto
en las madrugadas,
el precio lo pagaban
mis almohadas empapadas.
Hicieron tanto y tan poco por mí,
pero ni aquellas pastillas
me dejaron dormir.
Durante meses me dolió el alma,
ni debajo de las piedras
encontraba calma.
No supe cómo decirle a mi abuela
por qué nuestro amor fracasó.
Y supongo que a la tuya
jamás le explicarás lo que pasó.
De todo aquello,
lo que más me dolió
es que se quedaron tantos recuerdos
en mi habitación.
Hoy no se donde esconderme
para poder olvidar lo que era tenerte.
Aún conservo tu perfume
y el amor que aún me apuñala,
y tu sillón favorito aún está en mi sala.
E