super
Tengo el cosmos en la cabeza
pero no es poesía,
es ruido blanco,
es insomnio heredado.
Cuento mis estrellas antes de dormir
como quien cuenta billetes que no tiene.
Las analizo como si fueran estadísticas
de un país que nunca me incluyó del todo.
Brillan tanto que parecen mérito ajeno.
Exigencia.
Currículum.
Cuerpo evaluado.
No las aguanto.
Ahora soy yo la supernova,
no por épica
sino por implosión.
Colapso.
Eso soy.
O capaz no soy supernova,
capaz soy una súper novata
con rabia en la lengua
y teoría en la sangre,
criándome en un mundo
que premia la obediencia
y castiga la pregunta.
No es el universo el que arde.
Es la paciencia.
Y si exploto,
no va a ser espectáculo astronómico.
Va a ser denuncia.
Porque no estoy hecha de estrellas.
Estoy hecha de todo lo que me quisieron
quitar y no pudieron.
A