Susurros del último acto
Entre susurros, una pregunta no dejaba de volver:
¿Por qué?... ¿Por qué?...
¿Por qué me condenas a ser solo tu amigo?
¿Por qué me sentencias a amarte,
mientras tú no sientes lo mismo por mí?
¿Por qué me hablas con calma,
ignorando lo que siento por ti?
¿Por qué me duele soltarte,
si aferrarme a ti me mata en silencio?
¿Por qué me humillas así,
sabiendo que solo quiero tu sonrisa?
¿Por qué amarte
después de tanto dolor y tristeza?
¿Por qué no me alejo de ti y
comienzo a vivir?
¿Por qué sigo preguntando,
si ya conozco todas las respuestas?
¿Por qué miento...?
¿Por qué... no me amas?
Susurré mi última pregunta
antes del último acto.
E