Te extraño
Te extraño más que nunca,
pero duele...
duele que me veas como un objeto
que solo desees mi cuerpo,
mi lado sumiso
el que se deja llevar
y dice únicamente lo que quieres escuchar.
que hace todo lo que dices,
para que no te alejes,
para que no busques a alguien más.
El que permite todo tipo de tratos
por si algún día decides amarla.
Ella se aferra a esa tonta idea;
sabe muy bien que nunca pasará
que, en algún momento,
todo acabará de manera simple...
y fugaz.
Que la abandonarás
tan fácil
como es los dedos chasquear.
Nunca podrá olvidarte.
Ni siquiera tratará.
Es un hecho:
nunca lo logrará.
Porque marcaste su vida
y nunca perdonará
la manera tan ajena
que tenías de “amar”.