Te he retratado durante todo el año pasado,
y quizás también en los posteriores a él.
Aún sigo escribiendo para vos —o mejor dicho, de vos—,
e incluso lo hago en el mismo rincón.
Aunque ya no se sienta como el de antes,
las estrellas nunca han vuelto a brillar
como aquella noche en la que te dediqué una de ellas.
Desde entonces, no he vuelto a verla.
Mi cama ya no es la misma, ni mi mesa, ni mi gata;
ni siquiera yo soy la misma de aquella noche.
Entre tanta cantidad de cambios,
lo único que mi mente no comprende
es cómo tu nombre sigue presente...
L
Te he retratado durante todo el año pasado, y quizás también en los posteriores…