N

Te pienso, todo el tiempo. En cada noche quieta, cuando el sueño intenta…

Te pienso,
todo el tiempo.
En cada noche quieta,
cuando el sueño intenta llegar,
llegas tú en su lugar,
como marea que no pregunta,
y me inundas la conciencia.

Te adueñas de mi razón,
como un ladrón silente,
y te llevas mis anhelos,
dejando apenas
el eco de las ganas
de encontrarte.

Estás perdida
entre multitudes sin nombre,
rostros tachados
como si el mundo quisiera olvidar
que existen.

Sus miradas,
filosas y vacías,
juzgan este cuerpo
que a sus ojos
vaga sin alma.

Pero no saben,
no pueden saber,
que en esta piel frágil
habita una humanidad
más viva
que en todos sus gestos vacíos.