Te quiero, mamá.
Sé que hemos tenido nuestras diferencias y que eso no va a cambiar por mucho que pase el tiempo. Pero todo lo que tengo te lo debo a ti, mamá. No solo en lo material, sino también en los valores que me has enseñado. Al final, eso es lo que realmente me voy a llevar de ti: todo aquello que me hace ser quien soy.
Nos quedan muchos disgustos, peleas y malos ratos… pero también nos esperan alegrías, abrazos y momentos inolvidables que, sin ti, no serían lo mismo.
Te quiero mucho, mamá. Porque, ante todo, eres eso: mi madre. La que pasa las noches en vela cuando estoy enferma, la que salta como una leona cuando alguien me hace daño… En fin, ¿qué haría yo sin ti? Desde luego, me aburriría muchísimo.
Feliz Día de la Madre.