Te
Te...
Te....
No sé si te quiero o te odio.
Pero sí sé que te quiero tanto
que dejaré de buscar en las cosas banales,
en los caprichos que tengo.
Dejaré, si es posible, de respirar,
ya que no quiero nada que pudo ser tuyo.
Aprenderé un nuevo idioma,
o mejor:
crearé el mío,
tan rebuscado que ni siquiera yo lo hablaré bien.
Escribiré cuentos, poemas, libros,
y una que otra canción,
para que si algún día piensas
que nadie te recordó,
sepas que todas mis creaciones surgieron
gracias a ti.
Gracias, rata blanca.
—F.J.
Un poema jeje
C