Tempestad
Irrumpen sin pedir pase
tus relámpagos benditos
que con sus truenos audaces
dan fervor al infinito.
Hermoso caos pentenciero,
rugido de nubes densas,
con tu permiso yo quiero
hallarme entre tu fiereza.
Ampárame entre tus brazos
de torrente majestuoso
que ocultan con un abrazo
a mis fortuitos sollozos.
Soy bailar a tu cobijo,
soy mojar mis pies descalzos,
soy ese fragor prolijo
del rayo en su fogonazo.
Téjeme en mil huracanes
y haz volar mis desatinos,
con tus furias magistrales
alucina mi destino.
Diluvio negro y latente
de ráfaga cataclísmica
ven a ser mi confidente
y a lavar mis penas místicas.
I
Tempestad