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Todo lo que no dije

Todo lo que no dije
A veces queremos gritar todo lo que sentimos, decir todo lo que llevamos guardado en el pecho, pero no podemos. No porque no tengamos palabras, sino porque la vida, con sus mil obstáculos, nos enseña a callar, a dudar, a elegir con cuidado a quién le damos acceso a nuestro mundo interior. En ese camino aprendemos, muchas veces a golpes, en quién confiar y en quién no.

Crecemos. Y al crecer, cambiamos. Conocemos personas que marcan nuestra historia y otras que solo pasan como estaciones breves. Algunas se quedan, otras se van, y otras simplemente se olvidan sin darnos cuenta. La vida es eso: encuentros y despedidas constantes.

La vida se trata de conocer y soltar personas. De aferrarse un tiempo y después aprender a dejar ir. Se trata de todo y de nada al mismo tiempo: de recibir amor y también de darlo, de perder para aprender, de caer para levantarse.

Pero hay algo que pocos entienden: no todos están listos para esta conversación. No todos están preparados para aceptar que la vida no es permanente, que las personas no siempre se quedan, y que amar también implica soltar. Es una verdad dura, profunda y silenciosa… una de esas verdades que solo entiendes cuando ya has perdido lo suficiente como para valorar lo que permanece.
#Dolor