J

Todo y todos lo somos

Todo y todos lo somos
Desde que no recuerdo,
mamá lo era.
Era ella la niñez en el campo, amores traviesos,
sufrir también.

Allí, yo, bien adentro,
escuchaba la rima
de cada latido de su corazón... ¡Y aquella canción
que ella escuchaba
bajo la almohada!
La que nos dormía.

Ya hoy, jugar con palabras
es mi mundo,
un planeta con corazón mecánico
dentro de mi corazón biológico.
¡Y cómo ha mejorado mi corazón figurado!

Para mí es un dintel,
una rueda,
las alas de un ave hacia su nido...
La lógica del profesor
de Matemáticas.

Es nieve y selva.
La gota pura
de un manantial virgen.
El niño con sus sandalias
y su cometa.

Es tu sangre y es la mía.
Y es tan profunda
que hasta es la muerte agrietando la vida.
Es terapia sanando una herida.
Es un poderoso rayo
que genera una idea
en las tristes almas
que hoy viven vacías.

Es que representa para mí tantas cosas
que, al final, me preguntarás:
—¿A qué te referías?

Y te responderé sin pensarlo:
me refería a ti,
a mí, a todos,
porque todo y todos
somos poesía.
Todo y todos lo somos