Todos tienen el privilegio de tenerte cerca.
¿Por qué yo no?
¿De qué me sirve tener dos brazos, si no te pueden abrazar a ti?
¿De qué me sirve gozar de grandes conocimientos, si nunca te podré contar mis logros?
Todos gozan del gran privilegio de ser queridos por ti.
Menos yo.
¿Qué es lo que están haciendo bueno que yo no pueda hacer?
Lamentablemente así es el amor, a veces no suele ser correspondido.