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Travesía Antes, preponderante, se alzaba la mirada que como un…

Travesía

Antes, preponderante, se alzaba la mirada que como un escarpelo;
diseccionaba la realidad en búsqueda de la verdad.
La razón dominó, y el mundo se volvió pensante.—¡Que viva la ciencia!— promulgaba con orgullo,mientras descartaba, insensible,la gran tradición tejida en la cultura.Ignoraba entonces la estatura juvenilque vestía mi algo altanera, insipiente bandera.

Hasta que conocí a mi corazón.No el mío:el pobre, aletargado,ya había dejado de susurrarme hacía tiempo.
"El amor" fue los pies sobre la tierra:acercarme a su mirada me reflejaba cual espejoy así desvelar mi propio aliento.Pero, además, una ventanapara explorar todo lo que la ciencia no alcanza.

El mundo se volvió sintiente.
Mi corazón despertó y sus anhelos se tornaron místicos,los senderos bifurcaron, fractalizados, hacia el abismo,donde el soplo que cobija el mar de los misterios se alimenta del mismo viento curiosoque asciende al borde sideraly susurra, estremecido, a la noche eterna:—No hay verdad absoluta.

Semejante emblema devino en un progresivo desapasionamiento por quien antes creía ser.
La confusión se vuelve serpiente cuando rodea a la insensatez,la deja sin aliento.La mente se pliega hacia dentro y nace la pregunta que da a luz al místico:¿Quién soy yo realmente?
Travesía

Antes, preponderante, se alzaba la mirada que como un…